Empecé hace un mes, y desde entonces he salido a correr ocho veces con distancias entre cuatro y seis kilómetros. Nunca se me ha dado bien correr, ni tenía aptitudes ni sabía cómo hacerlo. Pero desde que empecé hace un mes, cada día me he sorprendido un poco más.
Por primera vez en mi vida disfruto corriendo: los pulmones no están a punto de estallarme y las piernas responden con eficacia. Llevaba cerca de un año sin hacer deporte, y los últimos meses en USA fueron catastróficos y gané varios kilos. Desde que estoy en bélgica mi dieta ha cambiado hacia unas comidas y hábitos mucho más saludables. También camino seis kilómetros todos los días para ir y venir de la universidad. Este ha sido mi único "entrenamiento".
Hoy me había propuesto batirme a mí mismo y correr ocho kilómetros. Me he levantado a las ocho de la mañana, ansioso por salir. El día no podía ser peor: unos tres grados, completamente nublado y lloviendo en abundancia. Pero he salido igual.
En mi cabeza tenía la ruta a seguir, pero pasados los cuatro kilómetros se me ha plantado un cruce que no tenía en mente y me he perdido. No he parado de correr. Recorría una recta, me daba cuenta de que no tenía salida y volvía. Bajaba una cuesta, intuía que me estaba alejando y volvía a subirla. He cambiado el modo en el pulsómetro para que sólo mostrara las pulsaciones, y así evitar ir haciendo cálculos mentales de tiempo y distancia. He preferido no saber lo que estaba haciendo.
En un momento dado he reconocido la torre de la catedral, y ya con esa referencia y tras serpentear por varios caminos he llegado a casa. Justo cuando enfilaba la última recta ha dejado de llover y ha salido el sol, que me daba de frente. La danza de la realidad!
Los últimos cien metros he parado y he seguido andando para ir bajando pulsaciones. He mirado el pulsómetro: 1h 18min 16sec, y rápido he hecho cuentas: con mi ritmo de tortuga anciana, entre trece y quince kilómetros. He llegado a casa riéndome a carcajadas y haciendo palmas.
Qué felicidad!
27 febrero, 2010
26 febrero, 2010
Visitas
El finde pasado estuvieron de visita por aquí Juanjo y Mari, que vinieron directos desde Alemania (tanto que tocaron directamente el timbre de mi puerta a eso de las ocho y media de la noche). Juanjo y yo somos amigos de la universidad, y nuestro último año en Cartagena además compañeros de piso. Luego él se fué a Canarias, yo a USA y ahora los dos estamos con el PhD, él en Alemania y yo en Bélgica.
Let's start the party!
Hay cinco cosas típicas en Bélgica: cerveza, chocolate, gofres, patatas fritas y mejillones. Las tres primeras son destacables, las dos últimas... son típicas. En cualquier caso nosotros nos pusimos rápido manos a la obra y, excepto los mejillones, hicimos buen acopio del resto.
Estuvimos en Brujas, que está a una hora y media en tren directamente desde Lueven. Había oído que era una ciudad preciosa, que parecía sacada de un cuento, una casa de muñecas,... pues eso.
Como siempre pasa con las visitas, fue un finde de poco dormir: qué alegría! Me encanta recibir visitas, y que mi vida se desordene por unos días, y reirme a carcajadas y que la gente se vaya con una sonrisa de oreja a oreja prometiéndome que volverán. ¡Aquí os espero!
Let's start the party!
Hay cinco cosas típicas en Bélgica: cerveza, chocolate, gofres, patatas fritas y mejillones. Las tres primeras son destacables, las dos últimas... son típicas. En cualquier caso nosotros nos pusimos rápido manos a la obra y, excepto los mejillones, hicimos buen acopio del resto.
Estuvimos en Brujas, que está a una hora y media en tren directamente desde Lueven. Había oído que era una ciudad preciosa, que parecía sacada de un cuento, una casa de muñecas,... pues eso.
Como siempre pasa con las visitas, fue un finde de poco dormir: qué alegría! Me encanta recibir visitas, y que mi vida se desordene por unos días, y reirme a carcajadas y que la gente se vaya con una sonrisa de oreja a oreja prometiéndome que volverán. ¡Aquí os espero!
13 febrero, 2010
Telecoforum 2010
¡Estoy encantado! Me han invitado a dar una charla el próximo 19 de abril en el Telecoforum, unas jornadas organizadas por mi universidad en las que se llevan a cabo un montón de actividades, entre ellas tres días de charlas en los que se pretende poner en contacto el mundo empresarial con el académico, todo ello enfocado especialmente a los alumnos.
Todavía no tengo muy claro de qué voy a hablar, aunque intentaré hacer algo divertido y motivar a la gente para que contemplen el mundo de la investigación (en especial fuera de España) como una opción más del abanico de posibilidades que se abre cuando acabamos la carrera.
Además me hace ilusión volver a la ciudad en la que pasé cinco años, que pese a estar tan cerca de Murcia llevo casi dos años sin pisar. Y por supuesto volver a la universidad y reencontrarme con grandes compañeros de viaje como Ambrosio de reprografía, el bar Paco o la biblioteca de Antigones.
Todavía no sé la hora exacta, pero ya lo avisaré con tiempo. Imagino que la entrada será libre y gratuita, así que sentíos libres para ir!
Todavía no tengo muy claro de qué voy a hablar, aunque intentaré hacer algo divertido y motivar a la gente para que contemplen el mundo de la investigación (en especial fuera de España) como una opción más del abanico de posibilidades que se abre cuando acabamos la carrera.
Además me hace ilusión volver a la ciudad en la que pasé cinco años, que pese a estar tan cerca de Murcia llevo casi dos años sin pisar. Y por supuesto volver a la universidad y reencontrarme con grandes compañeros de viaje como Ambrosio de reprografía, el bar Paco o la biblioteca de Antigones.
Todavía no sé la hora exacta, pero ya lo avisaré con tiempo. Imagino que la entrada será libre y gratuita, así que sentíos libres para ir!
11 febrero, 2010
Nuestro futuro en el ADN
Hace muy poco he descubierto el blog de Sergey Brin, uno de los dos creadores de Google, y hay una entrada que me ha dejado pensando durante bastante tiempo. No sé si sabéis que la mujer de Sergey tiene una empresa, 23andMe, que básicamente se dedica a realizar análisis de ADN y generar informes según tus intereses. Todo ello por internet: te mandan un pequeño kit, tú se lo devuelves con tu muestra de saliva y al poco recibes el informe.
Bien, la cuestión es que la madre de Sergey padece Parkinson, enfermedad sobre la que no se tiene la certeza de que sea hereditaria aunque parece que existen bastantes sospechas fundadas. En concreto, parece que la presencia de una mutación en un determinado gen (conocida como G2019S) puede ser indicador de que se desarrollará la enfermedad con una probabilidad que oscila entre el 20 y el 80%.
Todo esto en palabras de Sergey, yo no me he puesto a investigar sobre el tema.
Obviamente, teniendo una mujer que se dedica a hacer análisis de ADN y una madre que padece la enfermedad, Sergey se hizo el análisis y resulta que posee el gen mutado bajo sospecha.
Lo que me ha dejado pensativo es la reflexión de Sergey sobre el asunto: aún con una incertidumbre altísima, sabe que en el futuro podría desarrollar la enfermedad. A él le alegra tremendamente tener la oportunidad de saberlo ya, con tantos años de antelación, porque así tiene tiempo de combatirlo y prepararse para ello: hacer deporte, mantener la mente activa o incluso donar dinero para investigación.
Para mí no está todo tan claro. Lo primero que he pensado es que con una probabilidad de entre el 20 y el 80%, invertir parte de tu energía en combatir la enfermedad es poco menos que combatir un fantasma, además de una manera absurda de condicionar tu vida.
Pero pensándolo bien, todos invertimos energías en cosas similares: tenemos la sombra de la enfermedad planeando sobre nuestro día a día. Beber leche para evitar enfermedades de los huesos, no comer grasas para combatir el colesterol, hacer deporte para tener un corazón fuerte y evitar infartos,...
El espectro es tan amplio y nuestros conocimientos tan limitados, que lo que hacemos es combatir todas las enfermedades que pudieran cruzarse en nuestro camino, lo que a todas luces representa un fantasma mucho mayor que al que se enfrenta Sergey, ya que él lo tiene perfectamente identificado.
Obviamente es una cuestión de personalidades y enfermedades: poner en conocimiento determinadas enfermedades a determinadas personas podría arruinar su vida. No todos somos igual de fuertes, ni todos interpretamos la vida de la misma manera. En cualquier caso, no me importaría si el día de mañana alguien se acercara a mí con un análisis de mi ADN y me dijera: estas son las enfermedades que padecerás, empieza a combatirlas ya.
Bien, la cuestión es que la madre de Sergey padece Parkinson, enfermedad sobre la que no se tiene la certeza de que sea hereditaria aunque parece que existen bastantes sospechas fundadas. En concreto, parece que la presencia de una mutación en un determinado gen (conocida como G2019S) puede ser indicador de que se desarrollará la enfermedad con una probabilidad que oscila entre el 20 y el 80%.
Todo esto en palabras de Sergey, yo no me he puesto a investigar sobre el tema.
Obviamente, teniendo una mujer que se dedica a hacer análisis de ADN y una madre que padece la enfermedad, Sergey se hizo el análisis y resulta que posee el gen mutado bajo sospecha.
Lo que me ha dejado pensativo es la reflexión de Sergey sobre el asunto: aún con una incertidumbre altísima, sabe que en el futuro podría desarrollar la enfermedad. A él le alegra tremendamente tener la oportunidad de saberlo ya, con tantos años de antelación, porque así tiene tiempo de combatirlo y prepararse para ello: hacer deporte, mantener la mente activa o incluso donar dinero para investigación.
Para mí no está todo tan claro. Lo primero que he pensado es que con una probabilidad de entre el 20 y el 80%, invertir parte de tu energía en combatir la enfermedad es poco menos que combatir un fantasma, además de una manera absurda de condicionar tu vida.
Pero pensándolo bien, todos invertimos energías en cosas similares: tenemos la sombra de la enfermedad planeando sobre nuestro día a día. Beber leche para evitar enfermedades de los huesos, no comer grasas para combatir el colesterol, hacer deporte para tener un corazón fuerte y evitar infartos,...
El espectro es tan amplio y nuestros conocimientos tan limitados, que lo que hacemos es combatir todas las enfermedades que pudieran cruzarse en nuestro camino, lo que a todas luces representa un fantasma mucho mayor que al que se enfrenta Sergey, ya que él lo tiene perfectamente identificado.
Obviamente es una cuestión de personalidades y enfermedades: poner en conocimiento determinadas enfermedades a determinadas personas podría arruinar su vida. No todos somos igual de fuertes, ni todos interpretamos la vida de la misma manera. En cualquier caso, no me importaría si el día de mañana alguien se acercara a mí con un análisis de mi ADN y me dijera: estas son las enfermedades que padecerás, empieza a combatirlas ya.
09 febrero, 2010
El finde en Madrid
Como dije, este finde he estado en Madrid con tres compañeros del lab. Llegamos viernes por la noche y nos volvimos el domingo por la tarde, pero teniendo en cuenta que en total habremos dormido no más de diez horas, se entiende que dió bastante de sí.
Madrid cada día me gusta más, y ya me gusta mucho.
Siempre es curioso conocer la opinión que tus amigos no españoles tienen sobre tu país. En esta ocasión me comentaron que les llama mucho la atención, y les encanta, la facilidad que tenemos los españoles para entablar una conversación con desconocidos (una cajera del supermercado, el recepcionista de un hotel, etc).
Fue muy curioso cuando los llevé al Mercado de San Miguel a tomar un aperitivo: ellos tenían hambre y querían pedir tapas suficientes para comer. Les costó entender que les frenase alegando que aquello era simplemente para engañar el hambre, que la comida vendría después. Alegaban que en sus países (Alemania y República Checa) era impensable algo así, que allí la gente quedaba para comer e iban directamente a ello, por lo que aquella idea de quedar con varios amigos y comer algo ligero casi como una mera excusa para hablar y salir un rato de casa les resultaba muy contradictoria.
Las tapas les encantaron: huevos rotos con jamón, chopitos, tostas, pimientos de padrón, fritura de pescado, pulpo a la gallega,... Por supuesto el buen tiempo (especialmente el sol) les dejó hipnotizados, y destacaron que todo estaba muy limpio y nuevo (imagino que fruto del empeño de Gallardón).
Por contra, la fiesta les pareció cara (pagamos 18€ de entrada y cubatas entre 8 y 10€) y se sorprendieron muchísimo de que hubiera requisitos de vestimenta a la hora de entrar a algunos sitios. Sin embargo, alabaron el hecho de que el alcohol en los cubatas se eche a ojo y generalmente con generosidad, y no con dosis fijas como ocurre en sus países.
Personalmente me lo pasé muy bien, y además tuve la oportunidad de quedar con dos amigos (Rodrigo y Sergio, por orden de aparición) que llevaba bastante tiempo sin ver. "Los guiris" imagino que también, porque ya me han comentado de volver en abril o mayo!
Finalmente, y para evitar que se me pierda por ahí: Sergio (que ya ha dejado de comer pescado y, en consecuencia, es vegetariano oficialmente) me explicó que está haciendo una nueva meditación. Se trata de que cada hora en punto se toma unos segundos para relajarse y repetir para sí mismo el siguiente "mantra":
Madrid cada día me gusta más, y ya me gusta mucho.
Siempre es curioso conocer la opinión que tus amigos no españoles tienen sobre tu país. En esta ocasión me comentaron que les llama mucho la atención, y les encanta, la facilidad que tenemos los españoles para entablar una conversación con desconocidos (una cajera del supermercado, el recepcionista de un hotel, etc).
Fue muy curioso cuando los llevé al Mercado de San Miguel a tomar un aperitivo: ellos tenían hambre y querían pedir tapas suficientes para comer. Les costó entender que les frenase alegando que aquello era simplemente para engañar el hambre, que la comida vendría después. Alegaban que en sus países (Alemania y República Checa) era impensable algo así, que allí la gente quedaba para comer e iban directamente a ello, por lo que aquella idea de quedar con varios amigos y comer algo ligero casi como una mera excusa para hablar y salir un rato de casa les resultaba muy contradictoria.
Las tapas les encantaron: huevos rotos con jamón, chopitos, tostas, pimientos de padrón, fritura de pescado, pulpo a la gallega,... Por supuesto el buen tiempo (especialmente el sol) les dejó hipnotizados, y destacaron que todo estaba muy limpio y nuevo (imagino que fruto del empeño de Gallardón).
Por contra, la fiesta les pareció cara (pagamos 18€ de entrada y cubatas entre 8 y 10€) y se sorprendieron muchísimo de que hubiera requisitos de vestimenta a la hora de entrar a algunos sitios. Sin embargo, alabaron el hecho de que el alcohol en los cubatas se eche a ojo y generalmente con generosidad, y no con dosis fijas como ocurre en sus países.
Personalmente me lo pasé muy bien, y además tuve la oportunidad de quedar con dos amigos (Rodrigo y Sergio, por orden de aparición) que llevaba bastante tiempo sin ver. "Los guiris" imagino que también, porque ya me han comentado de volver en abril o mayo!
Finalmente, y para evitar que se me pierda por ahí: Sergio (que ya ha dejado de comer pescado y, en consecuencia, es vegetariano oficialmente) me explicó que está haciendo una nueva meditación. Se trata de que cada hora en punto se toma unos segundos para relajarse y repetir para sí mismo el siguiente "mantra":
Que todos los seres sean Felices! Que todos los seres vivan en paz! Que todas las decisiones que tome en este día sean Amorosas, Generosas y Compasivas con todos los seres y que inspiren Amor, Generosidad, Compasión, Consciencia, Inteligencia, Salud,... a todos los Seres!Yo lo he adoptado y desde hoy lo he puesto en práctica, y por supuesto que os animo a todos a probarlo. Es bonito saber que compartes unos segundos de tu vida con otra gente para generar un mensaje de amor y paz como este!
03 febrero, 2010
Antony & the Johnsons
Siguiendo con los minutos musicales del blog, el otro día escuché la canción Hope there's someone, de Antony and the Johnsons. Me sonaba de haberla oído de fondo en algún anuncio o documental, pero nunca le había prestado ninguna atención. En cualquier caso, la cuestión es que presté un poco de atención a la letra y me pareció aterradora: creo que es la canción más triste que he escuchado nunca.
El autor de la canción y cantante del grupo es Antony Hegarty, un tipo muy peculiar y que, no sé muy bien por qué, creo que me encantaría conocer. Mirando su background he visto que estuvo en la sección de teatro experimental de la Universidad de Nueva York: lo que se tiene que ver allí!
En la web del grupo tienen bastante material audiovisual en torno a sus canciones que creo que merece la pena ver. Aunque es verdad que llevan un rollo muy triste y melancólico, hay algo que me transmite cierta serenidad y confianza.
02 febrero, 2010
Multiculturalidad
En nuestro grupo de investigación somos 36 personas de 13 nacionalidades diferentes, una especie de Naciones Unidas en pequeño. Yo soy el único español. De los diferentes grupos que he tenido la oportunidad de conocer, no recuerdo ninguno con una diversidad tan concentrada.
No obstante, esta diversidad no es un bien en sí mismo. La idea de trabajar en ambientes multiculturales (que al final es de lo que se trata cuando se habla de nacionalidades) está demasiado mitificada: el enriquecimiento no viene de la nacionalidad sino de la aptitud. Puedes compartir trabajo con una persona de otra nacionalidad y sin embargo no salir a cenar nunca con él porque su vida fuera del trabajo está integrada en una comunidad de personas de su mismo país.
Sabiendo esto, le hice una propuesta a mis compañeros: visitar los países representados en nuestro grupo guiados por el compañero que procediera de dicho país. No cabe duda de que es la mejor manera de conocer tanto el país que se visita como a los compañeros con los que se viaja. Además es una manera muy cómoda de viajar porque el anfitrión se encarga de organizar todo (vuelos, hotel, salidas), de ahí que se trate de escapadas de fin de semana (para no generar stress).
El próximo viernes comenzamos con España (Madrid). Obviamente me toca ser anfitrión. Afortunadamente para mi labor como tal, sólo seremos dos alemanes, un checo y yo. Espero que poco a poco se vaya apuntando más gente.
Nos guste o no, la mayor parte del mundo conoce España por el buen tiempo, la comida y la fiesta, así que esos son los hitos que intentaremos conquistar!
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